Evolución Corporativa
Negocio y misión
Los videojuegos se han vuelto parte fundamental de la vida cotidiana de jóvenes y adultos. Según los expertos , podrían representar una oportunidad histórica para solucionar los grandes problemas de negocios y del mundo.
En la Cumbre DICE (Design, Innovate, Communicate, Entertain) de fines de 2010, un evento equivalente a las ya célebres conferencias TED pero específico de la industria de los videojuegos,
Jesse Schell, diseñador de juegos y profesor de Tecnología del Entretenimiento en la Universidad
Carnegie Mellon, pronunció un perturbador discurso titulado “Más allá de Facebook”, cuyo eje fue la vida cotidiana convertida en una interminable carrera para ganar premios.
“Un juego de la vida real puede basarse en la realidad misma —comenzó diciendo—: los jugadores obtienen puntos por casi todo lo que hacen a lo largo del día. No es algo novedoso. Al fin y al cabo, ¿qué son los puntos de American Express y las millas de viajero frecuente sino juegos que recompensan la lealtad? Y Weight Watchers, la firma que promueve una dieta saludable y recluta participantes en la Web, ¿acaso no es un juego? ¿Y la propuesta del Ford Fusion? Otro juego. El vehículo viene con un árbol virtual en el tablero; cuanto más combustible uno ahorre, más crece el árbol.”
Los sensores se han vuelto tan baratos que, como añadió Schell, las empresas los están incluyendo en toda clase de productos. Muy pronto, las latas de gaseosas y las cajas de cereales podrían tener CPU, pantalla y cámara incorporados, junto con conectividad Wi-Fi. Y en ese momento empezarán a funcionar los juegos en la vida cotidiana. “Nos estaremos lavando los dientes y el cepillo lo detectará —vaticinó Schell—. Entonces recibiremos una felicitación del fabricante:
‘¡Muy bien! Se ganó 10 puntos’. Al sentarnos a desayunar, Kellogg’s nos dará 10 puntos por comer Corn Flakes; luego, al tomar el ómnibus, el gobierno nos recompensará con ‘puntos ambientales’ que podremos usar para deducir impuestos.