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Por Jorge Pablo Correa González
¿Qué tienen en común el foco y la hoja de cálculo? Exactamente, son innovaciones que fueron desarrolladas por científicos y que se convirtieron en instrumentos indispensables para cualquier empresa, e incluso son un negocio en sí mismos. La ciencia y los negocios son actividades que se mueven en el cielo o en la tierra, respectivamente, pero cuando logran conjuntarse hacen que la humanidad avance un poco más.
El científico busca la originalidad en un área lo más inexplorada e inexplotada posible y siempre está expectante y mantiene la mente creativa para encontrar innovaciones que aporten más claridad y profundidad al conocimiento humano, conservando un estricto control metodológico que dota de validez a sus contribuciones y descubrimientos.
El hombre de negocios, por otra parte, se interesa en aquello que ya ha sido probado por otros y busca la confianza que da un mercado en donde otros han invertido y están haciendo dinero. Él también busca innovaciones, pero es mucho más cauteloso y se fija mucho en la relación entre la inversión, el costo y el premio.
Sosteníamos que las innovaciones pueden ser un negocio en sí mismo. Por ejemplo, la acción de pasar una serie de fotografías a gran velocidad para reproducir el movimiento, que en un principio tenía la finalidad de facilitar la observación y el estudio del cuerpo humano, no se convertiría en un multimillonario negocio hasta que la visión de los hombres de negocio decidieron utilizar el aparato para encantar a las audiencias con pedazos de realidad mezclados con fantasía.
Por otra parte, las innovaciones científicas también aportan mejoras en el desempeño administrativo de las empresas. Por ejemplo, en 1968, Edward Altman publicó la fórmula multivariable con distribución Z para predecir bancarrotas. Sus estudios se basaron en la medición de una serie de indicadores financieros tomados de una muestra de empresas que a la larga terminaron por generar una serie de indicadores que ayuda a los evaluadores a saber qué tan cercana está una empresa de su debacle.
Cientos de empresas punteras, como Apple, 3M, General Electric entre otros, invierten grandes cantidades de dinero en investigación científica, pues saben que su éxito depende en gran medida de su capacidad de dirigir, dentro de lo posible, los cambios en el mercado. Sin la ciencia, los negocios tendrían serias dificultades para evolucionar y mejorar; sin los negocios, muchas iniciativas científicas como los programas espaciales o las actividades en pro de la salud simplemente serían una bonita idea.
Como vemos, la ciencia y los negocios caben en un jarrito, sabiéndolos acomodar.
*Jorge Pablo Correa González es Productor Ejecutivo del programa "Ciencia y Negocios" en 660 AM, Radio Ciudadana, martes de 15:00 a 15:30. Más información en ciencia-negocios.blogspot.com
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