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El licenciado Carlos Roberts, director general de “Fogoncito”, impartió una conferencia en el auditorio de Franquicias de ExpoManagment 2008.
La charla llevó por nombre “Caso de éxito Fogoncito” y abarcó la historia de su propia empresa la cual es cien por ciento mexicana. Comentó que empezó a otorgar franquicias en 1997, justo después de la crisis del 94. Para hacerlo, necesitaron primero sumar infraestructura para después poder crecer en Centroamérica.
El licenciado recomendó, que ninguna empresa debe olvidar que su activo más importante es su gente y que se debe tener bien claro hacia dónde va la empresa. Sin embargo, la clave está en no ser sólo un empresario, sino en buscar siempre la mejor manera de hacer las cosas para convertirse en emprendedor: “tienes que soñar”.
La oportunidad se le presentó a Fogoncito, cuando un empresario lo invitó a “llevar su trompo del D.F a China”(tal como lo tituló el periódico Reforma). Así que realizaron un viaje a esta nación, de la cual quedaron enamorados gracias a su gran potencial.
El reto de establecer un Fogoncito en China era grande. Necesitaban conocer la cultura para saber si contaban con las exigencias de ese mercado. Se llevaron a cabo focus groups para conocer los intereses, se adaptó el menú a las exigencias y se capacitó a taqueros chinos. Finalmente, en 2006 se inauguró el primer Fogoncito en China.
Carlos Roberts, no se considera a sí mismo como afortunado, pues confía en que la suerte es resultado de que el “talento y la oportunidad se encuentren”. Recomendó además: “si hay una oportunidad en situación de peligro, hay que tomarla”.
Para este emprendedor, “una meta no es otra cosa más que un sueño con plazo”. Por eso, se debe establecer una fecha para los sueños y saber a dónde se quiere ir. “China ofrece una gran oportunidad... pero ésta también puede estar a la vuelta de la esquina”.
Finalmente, Roberts concluyó su conferencia con una frase que resume el éxito de su propia empresa: “Hay que ser emprendedor, no empresario”.
Por Verónica Pérez de León