George Kohlrieser ofrece una fascinante mezcla de aproximación psicológica en el delicado proceso de negociación y sus poderosas experiencias como rehén y negociador en situaciones  críticas.
William Ury

Entrevista sobre liderazgo a George Kohlrieser
Mentes inspiradoras

Lejos de los líderes coercitivos que abundaron en épocas pasadas, los dirigentes actuales tendrán que forjar vínculos para inspirar a sus equipos a lograr las metas anheladas. Y más que nunca tendrán que enseñar los beneficios del cambio, dice el profesor del IMD, George Kohlrieser.

Los tres pilares del liderazgo a lo largo de este siglo serán la capacidad de crear relaciones, colaborar y cooperar, enfatiza Kohlrieser, profesor de Conducta Organizacional y el mayor especialista en liderazgo de Europa.

En esta entrevista para HSM y próximo a su llegada a México para el Foro Mundial de Negociación los días 2 y 3 de octubre , Kohlrieser analiza cada uno de los aspectos en los que deberá concentrarse un líder para llevar adelante cualquier empresa.

¿Cuáles son las características del líder del Siglo XXI?

Para obtener los resultados que desea un buen líder deberá comprender las motivaciones de los miembros más importantes de su equipo, de sus clientes, proveedores, y las personas con las que colabora. Tendrá que "conectarse" con cada uno de ellos, esto significa que deberá descartar el estilo coercitivo del liderazgo.
En el pasado vimos demasiados líderes coercitivos, algo muy relacionado a la cultura, pero en la actualidad, al trabajar con personas de diferentes países, y en el contexto de la inteligencia emocional, es imposible considerar la coerción.

Un líder del siglo XXI será una persona que no esté centrada solamente en su propio ego, demasiado en su propia carrera, o en su propia autoestima, de manera de romper el espíritu de equipo, porque si lo hace fracasará. En un equipo de trabajo es necesario ayudar a crear la autoestima del otro y especialmente el líder, debe elegir el fracaso y permitirlo para mejorar el aprendizaje.

¿Qué rol debe asumir este líder en la administración de conflictos?

Los conflictos son esenciales en la capacidad de crear relaciones. Mi experiencia me ha demostrado que los líderes están más preparados para crear una estrategia que para implementarla o ejecutarla.

Llevar una estrategia a la práctica significa manejar conflictos. Habitualmente vemos líderes muy dominantes o coercitivos en su estilo de manejar los problemas, o por el contrario, líderes que le temen al conflicto y lo evitan, y como resultado sus decisiones son poco efectivas y crean una tensión que destruye las posibilidades de éxito.

Un líder debe comprender que la raíz del conflicto está en la diferencia: diferencia de valores, de objetivos, de intereses, de personalidad, de comunicación; existen miles de diferencias potenciales. Pero la diferencia no es el problema, el verdadero problema es que se rompa el vínculo, es decir la capacidad de estar conectados. Aquí la mente juega un rol muy importante, un líder efectivo debe aprender a conocer cómo manejar su "mind´s eye" o "el ojo de la mente".

¿A qué se refiere cuando habla de "el ojo de la mente"?

Este concepto tiene que ver con la forma en que los líderes utilizan el funcionamiento de la mente para mantenerse enfocados. Sabemos que la mente básicamente busca algunas señales que llevarán al éxito a una persona o se lo impedirán. Aprender a manejar esto por sí mismo y en el contexto de la inteligencia emocional se relaciona con la capacidad de controlar el pensamiento.

Si un líder piensa incorrectamente, digamos por ejemplo que se siente frustrado, se siente atrapado o tiene una emoción negativa, estas emociones interfieren en su poder de tomar decisiones debido a aquello en lo que está enfocado. Vemos gran cantidad de líderes que se sienten atacados, frustrados o no pueden confiar en nadie, y como resultado, se sienten rehenes.

Nadie les está apuntando con un revólver, pero esa es la sensación y como resultado toman malas decisiones y sus acciones perturban a los demás. Los líderes inspiradores, que son muy efectivos manejan sus emociones internas para mantenerse positivos aún cuando están enojados, preocupados o asustados y pueden llegar al resultado que desean.

¿Cuándo los problemas se multiplican, ¿cómo determina un líder sus prioridades?

Una vez más esto tiene que ver con el manejo de las propias emociones, porque se relaciona con la capacidad de centrarnos en los objetivos en común. Gran cantidad de veces el líder puede producir dolor en el otro, no por el hecho mismo de causar dolor sino a cambio de un beneficio mayor. Igual que en una negociación con toma de rehenes, el negociador le pide al raptor que salga y enfrente ese momento en aras de unas mejores condiciones de trato posterior.

Los grandes líderes pueden estar en situaciones conflictivas y ver claramente cuál es el problema, encontrar metas comunes, y centrarse en los valores que las mueven. Luego comenzarán a dialogar con la otra persona para que acepte el dolor porque existe un beneficio mayor. Cuando el que sigue a un líder confía en él y siente que el destino es seguro, soportará dolor, frustración y estrés, gracias a la confianza y a la lealtad que siente por el líder. Sin esa confianza, un líder no tendrá la colaboración de sus seguidores y recurrirá a la dominación o a métodos coercitivos que solamente desequilibrarán y destruirán el compromiso emocional de los empleados con la organización.

¿Cuáles son los rasgos de un gerente que lidera en momentos de inestabilidad?

Un líder preparado para hacer frente a tiempos inestables debe:

1- Ser muy flexible y tener una personalidad abierta para comprender que en tiempos de turbulencia no se puede controlar todo.

2- Ver qué precisan los clientes, manejar las necesidades de sus empleados y gestionar los cambios.

3- Mantener un patrón mental positivo, siempre positivo. No se puede ser un líder con patrones mentales negativos.

4- Poder pensar en una imagen simple que le diga hacia dónde se dirige. Si se pierde el camino, por turbulencia, por desafíos, por crisis debe fijarse metas a corto plazo y luego poner objetivos a largo plazo.

5- Rodearse de gente en quien confiar y escuchar. Los objetivos a largo plazo pueden cambiar rápidamente pero el líder debe tener una base segura que le brinde soporte y lo escuche.
Uno de los errores más comunes y más graves que vemos en el liderazgo sea en Estados Unidos -en los casos de Enron y Tyco- o en Europa -en Parmalat o Swiss Air- es la imposibilidad de escuchar a otras personas, de tener coaches, una base segura para chequear las ideas, porque todos sabemos que hay muchísima sabiduría en un equipo, en un grupo. Y el líder debe poder sacar esto del grupo.

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